domingo, 22 de julio de 2012

Un paseo por Argovejo


Ayer sábado 21 de julio pasamos el día por tierras de Argovejo, cerca de Crémenes, en la carretera de León a Riaño, y fue una excursión muy aprovechada. Una zona preciosa, tanto el pueblo como los alrededores. 


Se presentó soleado, pero sin calor excesivo (menos de 25 grados cuando más calentaba). A la salida del pueblo existen dos caminos. Tomamos el de la derecha, que nos llevaría a un precioso pero MUY EMPINADO hayedo, y a la salida del mismo, un valle.


Pasado el valle, hay una garganta bastante pronunciada por la que, en su base, corre un pequeño arroyo de montaña. Por las zonas cercanas a la caliza volaban bastantes Parnassius apollo (nuestro mayor papiliónido, con hasta 8 centímetros de envergadura alar), pero en la mañana se negaban a posarse. Es espectacular su vuelo pausado y majestuoso.


También había bastantes Melanargias (por aquí arriba son M. russiae) y Erebias (incluida la E. palarica, endémica de la zona).


Bajando al arroyo, pudimos observar cientos de pequeños hespéridos y licénidos y algún odonato (concretamente una Cordulegaster y algún Calopteryx), así como pequeñas ninfas de mantis.


También abundaban por los alrededores del arroyo otros ninfálidos, como Melitaea, Boloria y Argynnis.


En cuanto a la flora, no había mucha variedad. Destacar los cardos azules (Eringium bourgatii), varios cardos de otras familias y la vetegación típica de montaña cerca del arroyo como escabiosas, botón azul (Jasione montana), silenes, acianos, espinos, juncos, los inevitables dientes de león, alguna orquídea "despistada", clavel de pastor (Dianthus sp.) y digitales entre los hayedos.


Después de un bocadillo para reconstituir fuerzas, volvimos por el mismo camino hacia el pueblo, encontrándonos con Erebias, Hipparchias y Lasiommatas, así como otros insectos, como moscas cernidoras, tetigónidos o típulas.


En el camino de vuelta, encontramos muchos zigénidos, varios de ellos encargándose de perpetuar la especie...


Tras un café con hielo en uno de los bares de Argovejo, nos dirigimos un par de km. más allá, hasta la ermita, de donde sale la antigua calzada romana que lleva hasta Las Salas. Ese camino está plagado de cardos azules, lugar idóneo para la "caza" de todo tipo de mariposas, en especial las dos reinas de la tarde: la Parnassius apollo y la Argynnis aglaja.


El paseo por la calzada romana nos deparó muchas fotos, sobre todo de Apolos, y de forma mucho más descansada que en la mañana, ya que la vía discurre por la orilla del río sin ninguna clase de pendiente.


En resumidas cuentas, fue una jornada muy bien aprovechada, por la compañía, por el idílico paisaje (el bosque de hayas parecía de cuento de hadas) y por el resultado fotográfico (más de 150 fotos aprovechables de diferentes especies). Merece la pena el lugar. No dejéis de conocerlo, os gustará.




(c) Javier Díaz Barrera, 2012